• Son insuficientes las pólizas contra la interrupción de negocios

Según expertos en la materia, los seguros por “business interruption” no darán para cubrir las pérdidas que se anticipan tras el paso del huracán María.

Aunque en Puerto Rico hay miles de empresas, comercios y profesionales que han asegurado sus operaciones con una póliza de interrupción de negocios, en muchos casos dicha protección no será suficiente ante el prolongado colapso de la electricidad y las telecomunicaciones, indicó Ojel Rodríguez, socio y líder del equipo de asesoría a empresas en Kevane Grant Thorton.

De acuerdo con el contador público, al cumplirse un mes desde que el huracán María azotó a Puerto Rico, muchos profesionales y dueños de negocios comienzan a familiarizarse con el seguro conocido en la jerga empresarial como “business interruption” solo para descubrir que el proceso de reclamar daños bajo ese producto no es una cosa sencilla y la posibilidad de recuperar los ingresos dejados de recibir dependerá de muchos factores, pero sobre todo, del alcance de la cubierta que se ha adquirido.

“Hay casos donde la cubierta simplemente no va a dar”, dijo Rodríguez, haciendo referencia al impacto que ha tenido la falta de electricidad en todas las operaciones corporativas y comerciales de la isla.

Según Rodríguez, en términos generales, una póliza de “business interruption” suele asegurar la pérdida de ingresos dejados de devengar por causa de un desastre o evento que trastocan las operaciones de la empresa. En el caso de una interrupción por electricidad, la póliza podría activarse cuando el negocio está impedido de operar por un período mínimo de 72 horas.

Sin embargo, dijo el contador público, estas pólizas suelen asegurar el riesgo que representa lo que se conoce en la jerga técnica como el costo de la pérdida que ha experimentado el negocio por un plazo de 30 días. Ello, a menos que el asegurado haya comprado una cubierta para extender ese plazo por más tiempo.

Al presente, han transcurrido 30 días desde el paso del huracán María y es posible que algunos negocios no hayan recibido servicio eléctrico desde el paso del huracán Irma, hace 43 días.

“Por eso es que hay que regresar a la normalidad lo más pronto posible o a futuro, el escenario económico se va a complicar mucho más”, agregó Rodríguez al explicar que es posible que muchos negocios no puedan sobrevivir a las pérdidas que experimenten tras el paso del huracán María. Ello, porque no tengan cubierta suficiente o no tengan recursos propios como resultado de la crisis económica previa al desastre.

De la misma forma en que la apariencia o potencia de un auto depende de los aditamentos que se instalen, el alcance de las pólizas de seguro por interrupción de negocios depende, en gran medida, de los aspectos que se hayan asegurado, algo que no se entiende plenamente hasta que hay necesidad de utilizar el seguro, explicó Rodríguez.

“Es fundamental tener una idea clara del ingreso neto en el momento en que se establece la cubierta”, dijo Rodríguez al señalar que ese ejercicio es el punto de partida para fijar la póliza y por ende, es la base para las reclamaciones que verán las aseguradoras.

Por ejemplo, en estos seguros puede haber un requisito general de deducible, pero también alternativas para fortalecer el seguro como cubrir el pago de la nómina de los empleados durante el período de interrupción del negocio, o aquellos gastos extraordinarios en que se incurra para mantener o reanudar las operaciones.

Resurje la asesoría en reclamaciones de seguros “Se tiene que conocer la particularidad de cada industria para tener el enfoque adecuado”, indicó Rodríguez, quien sostuvo que el huracán María se ha convertido en una oportunidad para que resurja en Puerto Rico la especialidad de asesoría en reclamaciones, una actividad que -en esencia- había estado dormida.

“La última experiencia que tuvimos parecida a esto fue Georges”, recordó Rodríguez haciendo referencia al huracán que afectó la isla en 1998.

Si bien la firma de contabilidad se destaca por la asesoría en impuestos y auditoría, la unidad que dirige Rodríguez en Kevane se especializa en ofrecer asesoría en negocios, incluyendo brindar apoyo a negocios o aseguradoras a presentar o analizar reclamaciones de seguros.

Ahora, dijo el contador público, los estragos causados por el huracán María han servido para fortalecer la unidad que dirige ante la demanda de aseguradoras y negocios por sus servicios especializados.

Según Rodríguez, si importante es entender la cubierta que se posee, igual o más decisivo es tener la evidencia documental o financiera que permita determinar cuánto dinero ha dejado de ingresar a la caja.

Para que una aseguradora pague una reclamación por “business interruption”, explicó Rodríguez, se requerirá un cálculo de tipo forense que descansa en múltiples documentos, desde las planillas y estados financieros del negocio hasta los balances de cuentas bancarias o el inventario que se posee, un proceso que realiza la firma y que no necesariamente supone grandes gastos para quien lo solicite. Incluso, dijo el contador público, el proceso de análisis que realizan entidades como Kevane, puede ser cubierto por la aseguradora.

Rodríguez sugirió a quienes necesiten procesar una reclamación de interrupción de negocios que identifiquen sus estados financieros, planillas u otros documentos que ayudarán a crear un cuadro financiero de la operación durante el período afectado y recomendó a los empresarios llevar un registro, por separado, de todos los gastos incurridos durante la emergencia, sea desde el pago de seguridad adicional para las operaciones hasta las reparaciones que se hayan efectuado.

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